Carta abierta a mis alumnos de bachillerato. Por: Prof. Gilberto Aurelio Cerdas

Carta abierta a mis alumnos de bachillerato. Por: Prof. Gilberto Aurelio Cerdas

      Hace poco más de un año, recibí una llamada telefónica en la que se me citaba a una reunión en un colegio llamado Royal School. La directora, cuyo nombre es Mirta Mirelle Brito de la Cuesta, deseaba entrevistarme, pues le había llamado la atención mi currículo. Mediante una mezcla entre curiosidad y emoción, acepté reunirme con la docente, y luego de una charla de unos minutos, decidí unirme a la familia Royal.

        Si bien dije que sentía una mezcla de sentimientos, uno que más me dominaba era el miedo, pues entre mis funciones, mi jefa me pedía impartir undécimo año. Es decir, debía preparar a un grupo de doce alumnos para las pruebas de Bachillerato. Para colmo de males, mi estrés y preocupación aumentaron cuando supe que mi primera clase era con ellos. A pesar de mi fuerte nerviosismo, decidí aceptar el reto, y un lunes a las 7 a.m. empecé a laborar con ustedes, ¡el grupo que más amo!

       Desde ese día conocí al simpático y extrovertido Moisés; a un joven con mucho carisma llamado Santiago; conocí  a un adolescente agradable, cuyo nombre es David; conocí a un chico de una “pequeña” estatura y que me hizo reír con su naturalidad, el famoso Andrés; conocí a un muchacho con amplias ganas de vivir, John Jiménez; conocí a un joven reconocido por su esfuerzo, Tomás; conocí a una persona callada, pero que trabaja en clases y ponía atención, José Luis; conocía a una alumna enamorada del mundo de la moda, Anna; conocí a Andresito, quien es un ejemplo de inocencia y pureza; conocí a un educando con el sueño de jugar fútbol profesional, un placer, Julián y conocí a un muchacho serio, pero también inteligente como lo es Ariel.

       Queridos, estudiantes de undécimo año. Reconozco que no soy hábil para expresar mis sentimientos, pues soy un individuo bastante recatado. Sin embargo, deseo que sepan que gocé en todas y cada una de las clases que compartí con cada uno de ustedes. Gracias a ello, he aprendido que un docente siempre debe dar más de sí, desarrollar la empatía, impartir los contenidos de manera clara y ordenada, ser atento a no solo a las dudas de los educandos; también, escuchar las críticas, pues sé que buscan excelencia.

       A lo largo de estos meses, ustedes han sido mi prioridad, ya que espero de cada uno la obtención del título de Bachillerato para que sigan su camino en pro del conocimiento, no solo para el beneficio propio, sino para la mejora del país; no importa el área en el que deseen especializarse, solo que trabajen con el corazón y de manera honesta. Además, tengan presente esto: su profesor confía en cada una de sus capacidades. No crean que son el grupo que más amo por un mero capricho.

       Por otro lado, confieso que atesoro varios recuerdos como el día que hicieron el examen de Redacción. En esa ocasión, mi nerviosismo, estrés y temor estaba más alto que de costumbre. Un ejemplo de ello es que no me estaba quieto, caminaba de un lado a otro. Además, pensaba en las redundancias de David, las dificultades de explicación de Santiago, en el mal uso de gerundios de Moisés, etc. Sin embargo, a mi mente vino una voz que me dijo, “ellos podrán hacerlo”. Y aparecieron imágenes del avance de Tomás, las interesantes narraciones de José Luis, las mejoras de Andresito; todas ellas mientras rezaba y pedía al Cielo que les fuera bien. Para alegría mía, todos manifestaron que les fue excelente al final de la evaluación.

       Estudiantes, reconozco también que nunca he esperado de ustedes un agradecimiento, pues no me gusta recibir eso, pues solo deseo verlos con el título de Bachillerato porque eso significa que demostraron ser más de lo que esperaba: comprobaron que son alumnos de un nivel alto, personas capaces e inteligentes, individuos en los cuales confío y de los que me siento orgulloso.

       Por último, a un día de que inicien las Pruebas Nacionales, les deseo -y no solo de mi parte, sino de todo Royal School- mucho éxito. Piensen de manera fría, no lo hagan todo rápido, tómense el tiempo para meditar y resolver las preguntas. Además, recuerden que son personas capaces, ¡ustedes pueden lograr cualquier meta que se propongan! Me siento contento de que mi primer año de docencia haya compartido con ustedes.

       ¡Les reitero mis buenos deseos!