La mejor Navidad de todas. Por: Valeria Solís

La mejor Navidad de todas. Por: Valeria Solís

Había una vez una muchacha que era fotógrafa. Ella se llamaba Amelia. Un día su madre murió. Así, Amelia vivía sin su progenitora, pero con el apoyo de su padre, su hermana, su pequeña sobrina y su tía. Amelia recibió un regalo de su padre el veinticinco de diciembre. Cuando él se lo proporcionó, le dijo que su madre antes de morir le pidió entregárselo.

Amelia lo llevó a casa y lo cuidó mucho. Cada semana salía una figura navideña del calendario obsequiado, y ese día le pasaba algún acontecimiento relacionado con la misma. La primera semana salió un árbol, extrañamente al visitar a su padre, el árbol navideño se cayó y su decoración también; entonces, juntos lo volvieron a poner en pie y lo restablecieron.

La segunda semana apareció una melcocha, el mismo día fue a ver a su sobrina bailar, luego se dirigieron a comer a un restaurante, cuando entraron curiosamente les proporcionaron un dulce alusivo al de su estado onírico. La última semana salió un Papá Noel, por ende ese día Amelia fue con su tía y sobrina al centro comercial  para entregar personalmente su lista de ilusiones (regalos) a Santa.

En medio de la época navideña, Amelia se dio cuenta que ese calendario significaba el amor y la unión de una familia, por ello organizó una fiesta y una cena para estar con sus seres más cercanos. Ese día sorprendentemente, del calendario salió la ilustración de una familia en una mesa.

Después de cenar se fueron a sentar a la sala de la casa de Amelia, donde estaba el calendario. Cuando todos llegaron se sorprendieron porque vieron la figura de la familia, Amelia la tomó y vio que era la suya, entonces la enseñó y todos se dieron cuenta de la importancia inmersa en la unión familiar.

Finalmente, permanecieron en comunión hasta el final del mes. Estaban muy felices porque se encontraban juntos, sabían de su afecto, por lo cual presenciaban la mejor Navidad de sus vidas, a pesar de la ausencia de la madre de Amelia, pues pese a no poder palparla y abrazarla, la atesoraban en su corazón, porque la familia es para siempre y por siempre, y su imagen  permanecerá en los corazones de cada uno de los miembros de esa familia para los años venideros.